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miércoles, 27 de abril de 2011

España. mordiendo la Banquina.

El lugar más increíble que vi en mi vida… y eso es todo lo que tengo que decir de Venecia.

 Llego a Girona (Cataluña, España) a las 22.45. No tengo nada; hostel, casa de alguien, hotel, banco de plaza; nada. No tengo ni siquiera un plan, no sé a cuanto esta Barcelona exactamente (sé que esta mas o menos cerca). No sé si debo ir para allá o no. No sé ni cómo llegar hasta la terminal desde el Aeropuerto.
23.05. Voy hasta la parada de colectivos:

_ Buenas noches. Un boletos hasta la estación de Autobuses de Girona por favor (Los españoles no saben qué carajo es un “colectivo”).
_ Si, acaba de salir justo, el próximo sale en 45 minutos.
_ La puta madre (lo pensé y lo dije también)

23.30. Sigo sin plan, cansado, con frio y hambre y sin ganas de pasar la noche en el aeropuerto. Estos son todos los factores que se necesitan para tomar una decisión apurada…

_ Ya fue, si voy a caminar 340 kilometros, me puedo permitir alquilar un auto por lo menos por estos días (Esto lo pensé y me lo dije en voz alta. Después de dos meses de viajar sin compañía, hablar solo se hace extrañamente común).

El boleto de la línea aérea con la que volé desde Venecia me da un descuento en una de las agencias de alquiler de autos. Hacia allá camino.

Chica en el mostrador con un name tag que dice “conchi”. Infiero que debe ser una abreviatura del ya diminutivo “Conchita”, nombre habitual en España.

_ Buenas noches
_ Buenas noches quisiera alquilar un auto por dos días. Tengo este descuento (Enseñándole la tarjeta de embarque).
_ Ah si, el descuento de Ryan Air. Solo sirve si deja el auto en un aeropuerto de donde vuele Ryan Air.
Para esto eran ya cerca de las 12.00 y yo estaba un poco podrido, mmmm… del todo podrido.
_ Bueno por favor decime a ver qué aeropuerto queda más cerca de Oviedo. (El camino de Santiago Lo comenzaría desde Oviedo).
_ Hay! justo desde Oviedo no vuela Ryan Air (con cara de circunstancia y yo, con cara de orto)
_ Bueno…  ¿me podes decir uno de donde SI vuele Ryan Air y esté cerca de Oviedo por favor?

Teclea en la computadora.

_ Si, lo podes dejar en el Aeropuerto de Santander.
_ Bueno perfecto. Un auto entonces.
_ ¿Cual le gustaría señor?
_ El más económico me gustaría.
_ Bueno  tiene para elegir entre un Corsa y un Skoda Fabia.
_ Dame el Skoda que no puede ser peor que el Corsa. (no tenía ni puta idea que era un “Skoda”)

Transacción realizada, salgo con la bollita para el estacionamiento donde me encontraría con el Skoda.
Espacio número 37, automáticamente me doy cuenta que debería haberme quedado con el Corsa. El Skoda Fabia es como un Gol rural. Me falta la esposa, la hipoteca y el pendejo de 2 años para este auto. Que va, no queda otra.

Tiro la mochila en el asiento de atrás, arranco la maquina y a la ruta.

Quien lea con cierta asiduidad este humilde blog tendrá una idea aproximada de la filosofía de viaje con la que me identifico, en una palabra… austera (pero sin sufrir eh) por lo que le parecerá extraña mi decisión de alquilar un auto (o rentar un coche para los hispanoparlantes de la península ibérica). Esto tiene algunas explicaciones:
1.       Me da un poco mas de libertad (como si me faltase)
2.       Si duermo en el auto las tres noches que los voy a tener, me puedo ahorrar cerca de 60 euros.
3.       Hice la licencia internacional en el ACA y quiero usarla al menos una vez (es una estupidez, pero que alguien me diga que nunca tomo alguna decisión basada en estupideces).

Volviendo a la ruta. Voy manejando y medito lo siguiente. Hoy me levanté en Bologna, pasé el mediodía y parte de la tarde en Venecia, volé desde Treviso a Girona y ahora estoy en un auto manejando a no sé bien donde pero tirando para Santander… Maratónico.

Cerca de las 2 o 3 de la mañana paro en una estación de servicio al costado de la ruta, compro algunos víveres y cargo el tanque… el mío, el del Skoda no gastó nada. Esto tiene una explicación. Lo que hice del viaje hasta el momento, y lo que haría hasta llegar a Santander, fue siempre a menos de 100 km por hora y a 20 metros de algún camión. Parece ser que por las reglas de la física; aerodinámica, resistencia y demás; ponerse detrás de una camión baja el consumo de combustible del auto. Esto es justo lo que mi bolsillo necesita pero tiene algunas contras. Primero, que arruina un poco la vista general tener por horas enteras un camión adelante; segundo, que estos camiones siempre tienen una publicidad en su parte trasera. Manejar mirándolas continuamente, afecta severamente el libre albedrio. Creo que en lo que me resta de vida no voy a consumir ningún tipo de cerveza que no sea la de esta publicidad que en una ocasión tuve en frente por casi 3 horas.

Volviendo a la estación de servicio. Panza llena, corazón contento. Falta ahora conciliar el sueño. Estaciono en un lugar entre dos camiones y me dispongo a armar una cama precaria en el asiento de acompañantes de mi auto familiar. Aquí el Skoda me dio su segunda grata sorpresa (después del bajo consumo del motor) y es que desmontando sus asientos de una manera particular, se podía conseguir una cama bastante decente. Sepa el lector que los niveles de “decencia” del viajero se relativizan con el tiempo. Pienso que mi humilde cama del Fabia es mucho más decente que el Mcdonalds de la estación de trenes de Roma, y años luz más decente que las oscuras calles de Bologna, en pedo (estas son otras historias que nunca serán narradas en este blog).
Aquí este viajero comete el primer error en tierra Iberica… subestimar el clima las noches Españolas. Habiendo mencionado que el día había comenzado muy temprano en Bologna; con Venecia y vuelo a Girona de por medio;  no fue difícil dormirse. El problema comenzó a los 45 minutos cuando me desperté recontra cagado de frio. Agarro la campera y me la pongo, pero de una manera particular. Paso una pierna por cada manga, llegándome la parte de abajo hasta un poco más arriba de la cintura y me pongo un par de buzos también (de la manera tradicional en la que uno se pone un buzo).  No fue suficiente… las tres noches que “dormí” en el auto serían una seguidilla de dormir por 45 minutos, despertarse helado, arrancar el auto para poner la calefacción, apagar el auto, volver a dormir por otros 45 minutos y repetir el proceso hasta el amanecer.

Aunque parezca mentira, esta no fue la primera vez que me aventuré a pasar la noche en un auto, quizás algún amigo que lea este blog recuerde una noche similar en alguna estación de servicio similar en alguna otra parte del mundo muy distinta.

Pese a todos los inconvenientes, tener mi propio “motor home” me divierte un poco. Cuando me despierto y acomodo los huesos, me tomo un café en la estación de servicio de turno, arranco y voy a la siguiente ciudad. Conocí Zaragoza y Pamplona, me reencontré con Bilbao, caminé descalzo  por la playa de un pueblito en la costa del cantábrico del cual no recuerdo el nombre y al final, llegué al aeropuerto de Santander a dejar el Skoda.

A Oviedo llegué por la noche, con un hotel reservado. Nada de rusticidades para la noche anterior a comenzar la peregrinacion. Lleno la bañera, me enciendo un cigarro, pongo algo de música y redacto este Post…

Y como dicen los catalanes “SALUT I FORZA AL CANUT!!!!!!!!!” (1) y para quien no sepa catalán que lo googlee.

(1): La fase completa es “salut i força al canut i que l'any que ve sigui més gros i més pelut!”

P.S.: “Canut” SI tiene un significado fálico en esta expresión pese a las explicaciones que se encuentren por ahí.

P.S. 2.: Hey!! que alguien me compre una cerveza!!! Me la re merezco!!! (cervecita en el sobre)



 Algunas fotos ilustrativas:
Un cafe en una plaza de Toledo

Mi pseudocama en el Skoda

En viaje

Mas viaje!

Despedida en Santander



sábado, 16 de abril de 2011

Oviedo... Bordón y Vieira



Oviedo... Bordón y Vieira. Los veos en 12 dias.
Y como dice un amigo.... Saludos a su Madres.

domingo, 10 de abril de 2011

Aproximación a Erasmus.

Quizás alguno haya oído hablar del programa Erasmus. Para los que no, acá va una primera aproximación. "…Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios. Es un plan de gestión de diversas administraciones públicas por el que se apoya y facilita la movilidad académica de los estudiantes y profesores universitarios dentro de los Estados miembros de la Unión Europea…" ,"…tiene como objetivo «mejorar la calidad y fortalecer la dimensión europea de la enseñanza superior fomentando la cooperación transnacional entre universidades, estimulando la movilidad en Europa y mejorando la transparencia y el pleno reconocimiento académico de los estudios y cualificaciones en toda la Unión…" (Tomado de Wikipedia). En líneas generales lo que hace este programa es facilitarle a los estudiantes de la Unión Europea cursar desde cuatro meses a un año parte de su carrera en alguna universidad fuera de su país con la que la suya tenga convenio. Se le convalidan las materias hechas afuera e incluso se les da una ayuda económica (la cual depende de la parte de Europa de donde venga).

Supongo que por ahí resulta interesante para quien lea esto saber mi experiencia con Erasmus. Valga la aclaración, mi participación es netamente desde espectador casual pero no por eso menos involucrada.


Acá vamos… ¿Donde me quede? Ah si:


Tren a Nápoles, el día ya había sido completamente mmmm poco ortodoxo… aun así estábamos sobre las vías y después de 18 horas, rumbo a Nápoles. No había viajes directos desde Bari, teníamos que cambiar de tren a las 4 de la mañana en algún pueblo que no recuerdo el nombre. Terminé de escribir el Post anterior a las 3.30 de la mañana en el camarote y pensé que no sería buena idea dormirme solo por 25 minutos, era más razonable esperar a cambiar de tren y luego si descansar un poco… lo próximo que recuerdo es esto: Me despierto porque no siento el movimiento del tren, miro por la ventana y veo que estamos en una estación, miro el reloj que marcaba las 4.05 am... Mierda!. Agarro la bollita, la otra mochila y la netbook y salgo corriendo a la puerta del vagón. Llego con las mochilas al hombro y la compu en la mano. El tren se empieza a mover lentamente… Dos veces mierda!... Abro la puerta del vagón ya cuando el tren llevaba una velocidad considerable y pienso "Salto… me tiro", se me acababa el andén de la estación y no quería caer sobre las piedras…. Al final recapacité. Esto de recapacitar fue solo porque no había tenido tiempo de meter la netbook en la mochila y pensé que si caia y rodaba con ella en la mano se iba a hacer pedazos… solo por eso.


Chau Nápoles. Te veré en otra aventura….


Paréntesis: Quien me conozca al menos un poco sabrá que ante una situación así (cuando se frustra un plan) puedo reaccionar de muy mala manera. Bueno, no es el caso… dos meses de viaje me hicieron dar cuenta que el mundo es demasiado grande para verlo todo de una sola vez, y que el hecho de no ir a Nápoles significa buscarme un nuevo destino para los días que se acaban de liberar. Desde mi filosofía, son todos igualmente buenos.


Miro la próxima Estación… Roma. Que alguien me diga que llegar a Roma sin planearlo no tiene algo de lírico… en fin, faltan dos horas, mejor dormir un poco.

6.05 am Roma. Hostel, Fontana, Coliseo, Vaticano, San Pietro, etc, etc, etc… El plan original era este: Nápoles, Roma, Florencia, Venecia. Ahora que me había salteado la primera ciudad, todavía no se me ocurría a donde ir con esos días libres. Parto de Roma a Florencia y mientras viajo miro un mapa. Bolonga esta exactamente entre Florencia y Venecia… ¿por qué no?


Couch surfing: Desde Florencia, mando mil solicitudes, incluso a una persona que no tiene nada en su perfil, solo su nombre y su ciudad de residencia. De todas las respuestas negativas justamente este perfil vacio me acepta en su casa para cuando llegue a Bologna. Generalmente cuando voy a algún sofá, se al menos un poco de mi anfitrión; edad, algunos gustos, trabajo, donde ha viajado, condiciones en las que voy a dormir y demás. En este caso solo tenía un nombre y una dirección de alguien en Bologna que estaba dispuesto a recibirme.


Redondeando… Perder un tren a las 4 de la mañana una semana antes me trajo a Bologna, El couch me trajo a la casa de Lluis y Lluis me introduciría a la Vida Erasmus.


Llego a Bologna a las 8 de la noche, me subo a un bondi y doy con la casa de mi anfitrión. Toco el "Campanello". 


_Lluis?


_ No, No… io sono Luca. Lluis è andato a vedere il calcio.


_ Posso chiamare a Lluis?


Dejo la mochila y vuelvo a salir de la casa en busca de Lluis que segun me dice su compañero de piso Italiano, fue a ver al Barcelona a lo de unos amigos.

Al rato estaba este Argento entre 7 catalanes mirando al Bar(z)a, sangria y pizza de por medio. Finalizado partido volvemos a la casa y Luis me cuenta un poco de su vida y del piso compartido. Viven de manera estable, un aleman (estudia Geografia), Lluis el catalan (estudia educacion fisica) y tres italianos (dos estudian bellas artes y el otro cine). A esto, luego me daria cuenta, hay que sumarle un número significativo de personajes que entran y salen a toda hora.

Si estos son los personajes de la obra de teatro en la que me encuentro, el escenario es igualmente particular... la ciudad de Bologna, mamá de la primera Universidad Occidental (fundada en 1088). La ciudad esta constantemente patrullada por ordas de Estudiantes que vagan de un lado a otro... desde las plazas a los parques, desde los conciertos al aire libre a las distintas facultades. A toda hora, todos los dias. La ciudad ES de los estudiantes a un nivel que me cuesta explicar. Es la antitesis de Roma y Florencia, colmadas al artazgo de turistas; gritando, gatillando camaras, haciendo colas y demás.

Así que aquí me encuentro ya en mi 5to día en Bolgna. Los días transcurren entre recitales, una fiesta en alguna casa o plaza, patear una pelota en el Parque, sangrías, pizzas, divertidos, botellones en la calle, conversaciones en todos los idiomas… muy tranquilo y justo a tiempo… los próximos 20 dias prometen ser físicamente agotadores.


Adjunto algunas fotos:

En una plaza escuchando una banda el primer dia

El cartel atras anunciaba la fiesta de ciencias politicas a la cual fuimos

En una plaza otra noche

Guitarra, sangria y fobal en el parque. De pie a la izquierda mi anfitrion


Gente reunida en la plaza de una de las iglesias de Bologna

El cuarto de Lluis donde duermo.

Para quien quiera tener una idea aproximada de lo que en este post relato, le recomiendo ver la siguiente película, http://www.cuevana.tv/peliculas/2411/lauberge-espagnole/. El mismo link es la película, si no viste nunca una en cuevana, te va a pedir que bajes un pequeño archivo de compatibilidad.

viernes, 1 de abril de 2011

Italia. Autostop

 Un amigo dice que le resulta incomodo leer el blog. Que no le parece que este escribiendo yo. Supongo que le parecerá medio forzada la manera en que escribo. Creo que es de los amigos que mas me conocen, le tengo gran estima y lo quiero mucho; por lo que este post va dedicado para él, y hecho a medida.
Hace unos días me sugirió que escriba algo como si se lo estuviese contando cerveza de por medio en una mesa a la calle de Buenos Aires (hemos tenido innumerables encuentros de este tipo, extendiéndose por varias horas).
Como este es un blog ATP (apto para todo público, no de la asociación de tenis profesional; no confundir), acá va una suerte de ejemplo de estos encuentros que se extrañan:
Alguna pizzería barata del Barrio de Palermo, mesa a la calle (indispensable para poder pitar), una Brahma, grande mitad de anchoas, mitad de muzza con panceta:

_ Boludo no sabes el día loco que tuve en Italia……..
     ….Nos levantamos a la mañana con Jonathan. Yo ya había decidido irme del campo y avisado a la dueña. El, en cambio, no dijo nada. Se suponía que estaría dos semanas y acababa de cumplir una. Yo solo estaba de paso por unos días. Armo la mochila y me despido de todos, vuelvo a buscarla y salimos al camino. Es un campo a unos 10 kilómetros de la ciudad de Fasano. Mochila al hombro empezamos a caminar. Yo contento de estar de nuevo en movimiento, y el contento de haberse ido. La verdad es que no se compraba con mi primera experiencia en el wwoofering. No podría decir cual es mejor, dos cosas totalmente distintas. Supongo que el segundo destino se aproximaba mas al concepto de wwoofering pero la realidad es que era trabajo duro en una granja… cargando piedras y podando arbustos espinosos por un plato de pasta a la noche y un colchón en el piso. De todas maneras valoré la experiencia… Un paisaje increíble y la gente salvo algún caso particular, muy buena onda.
Volviendo al camino, a habíamos hablado de hacer dedo hasta Nápoles… más que larga jornada si se considera que todavía ni siquiera habíamos llegado al pueblo. Nos esperaba por lo menos 45 minutos de caminata con las mochilas al hombro para poder llegar hasta la parada de autobús que nos dejaría sobre la autopista. Unos 20 minutos de caminata y siento atas mio el ruido de un auto, sin mirar me muevo un poco para la derecha y sin parar de caminar saco el pulgar de la mano izquierda al aire. Mágico, el auto se detuvo. Dos viejitos simpaticones que se toman todo lo que dura el camino para contarme su increíble viaje en argentina. Me alegró mucho.

 Caminando por las calles entre los campos
12 del medio día, bela giornata, los dos parados sobre la autopista con un cartel en una de las hojas de mi diario que decía “BARI” en letras bien grandes. Ninguno de los dos imaginaba que hacer dedo en Italia era tan difícil. La distancia que teníamos que recorrer hasta la ciudad era de 60 kilómetros, suponíamos que en poco tiempo estaríamos sobre un camión bien rumbeados.
Para las dos de la tarde aun seguíamos en el mismo lugar. Nada de nada. Las caras más variadas desde los volantes de los autos, algunas señas, algún bocinazo mala onda y también más que una puteada. No desistimos. Yo incluso lo disfruto un poco.
Primer acierto; pasado un rato, para un auto. Corremos hasta la puerta y hablo con el conductor. Mi italiano mejora cada día y Jon decide dejarme las charlas siempre a mí. El conductor no va hasta Bari pero nos puede acercar 15 kilómetros. Nos subimos y a los 20 minutos estamos 15 kilómetros mas cerca, con el ánimo renovado y dispuestos a seguir con la idea hasta el final. Nuevamente la misma situación… tomando turnos para sostener el cartel que después de un rato acalambra el brazo. Nos reímos de las reacciones de la gente, suplicamos con las dos manos juntas, saltamos en una pata, nos agachamos y señalamos el cartel con una gran sonrisa. Probamos todo.


Aburrido de estar sentado en el mismo lugar, sin batería en el ipod, camino un poco sobre el costado de la autopista pateando piedras y me encuentro un Iphone en el piso. La pantalla está destruida pero tiene aspecto de haberse caído hace poco.  “Si no lo arreglo, lo vendo” pienso y lo meto en la mochila.
Segundo acierto, un pequeño camión, que según creo me dijo el chofer, era de reparto de periódicos y revistas. Este segundo viaje si nos llevaría hasta Bari, pero previamente el chofer nos invita un café en una estación de servicio, nos convida unos cigarrillos en la ruta y nos dice que va a hacer un pequeño desvió de la ruta para mostrarnos algo. Yo entiendo bien de que se trata pero Jon no llega a captar pese a hablar un poco de italiano. A los 5 minutos yo estaba con la cabeza fuera del camión en movimiento gritando bien fuerte “BELAAAAAA RAGATZAAAAAA” y Jon miraba al conductor y le preguntaba en ingles “are those prostitutes?”. El chofer y yo nos reímos bien desde adentro. Seguimos viaje.
A la media hora estamos en las afueras de Bari, sobre la autopista que va a Napoli. Son las 5 de la tarde. Yo creía que ya era un poco tarde para seguir con la aventura pero Jon dice que sigamos, que es posible llegar a Nápoles en un día. Nos faltan 260 kilometro, pienso que si hacer 60 nos llevo unas 5 horas, es imposible llegar, pero estoy de buen un humor y creo que llegar a Nápoles sin gastar un centavo seria todo un logro. A darle entonces.
Caminamos sobre el costado de la autopista 800 metros. El espacio entre la ruta y el “guardaray” es ínfimo así que vamos con el cuerpo pegado a la chapa. Llegamos a una estación de servicio previo esquivar un peaje. Pichina y un nutritivo almuerzo de papas fritas de paquete y agua.
Salimos por la pequeña calle que conecta a la estación de servicio con la autopista, caminamos unos 300 metros, bajamos las mochilas y nuevamente la técnica del cartelito, pero este no dice “BARI” sino “NAPOLI”. Menos autos en esta, y yo me siento ya un poco cansado de tener una decepción con cada auto vacio que pasa. Gente con los autos completamente vacios que nos mira como desde otra galaxia. Le prometo a Jon que voy a recoger a cada viajero que vea sobre la ruta en argentina y nos reímos un rato.
6 de la tarde, un tiempo relativamente corto comparado con las otras esperas del día, nuevamente lograrnos parar  un auto más. Esta vez no fue una pareja de viejitos, conductor o camionero, sino la bien afamada policía italiana. O polizia como se escribe acá.
El patrullero se detuvo a unos 50 metros, bajaron 3 policías, y empezaron a hacer señas con sus manos.  “Ohhh Fuck! Do the talking man!” dijo Jon mientras yo me colgaba la mochila al hombro y pensaba que divertido seria poner esto en el blog, siempre y cuando no lo tuviese que escribir desde una celda llena de inmigrantes ilegales de África. Nos aproximamos con nuestra mejor cara de boludos.
Resulta que está prohibido hacer dedo en las autopistas italianas. Aparentemente genera accidentes según nos dicen. Nos quieren cobrar una multa de 38 euros a cada uno. Les digo que somos estudiantes extranjeros cursando en Nápoles y que no sabíamos que no se podía hace “autostop” en la autopista. Que estamos por unos días en Bari y que dejamos nuestros pasaportes en casa. Advertencia de por medio, apretón de manos, y nos dicen que preguntemos por lo bajo en la estación de servicio sin molestar a la gente.
De vuelta en la estación me doy cuenta de que estamos atrapados. Si no conseguimos viaje para Nápoles, es imposible cruzar al otro lado para volver a Bari, la autopista está dividida al medio por una pared y toda cercada a sus costados. No queremos aventurarnos a caminar nuevamente por la banquina  ser atrapados otra vez por la policía. No sentamos un rato en una escalera y evaluamos opciones. Saco de la mochila la lonely planet y buscamos el número de la estación de tren. Lo encontramos pero ninguno de los dos tiene crédito. El iphone me viene a la cabeza en el mismo segundo. El teléfono es imposible que prenda, está destrozado, pero por ahí el chip tiene crédito. Lo metemos en el cel de Jon y por fortuna anda. Llamamos a la estación de tren. Hay uno que sale para Nápoles a las 12 de la noche. Ahora solo queda resolver como salir de la puta estación de servicio. Tenemos solo 2 horas para llegar hasta el centro y tomar el tren y no tenemos ni idea a qué distancia estamos. Ya de noche no queda otra cosa más que desandar los pasos; no solo los nuestros, sino también parte de lo que nos había acercado el camionero. Suponemos que él nos dejó en alguna parte de las afueras de Bari porque lo que se puede ver desde donde estamos son algunos edificios que parecen fábricas o bodegas. Empezamos a caminar por fuera de la autopista pero paralelo a ella, tierra hasta los tobillos y olor a podrido. No sé cuanto tardamos porque para esa hora había decidido dejar de mirar el reloj, pero supongo que habremos caminado unos 5 kilómetros con las mochilas. La mía unos 16 kilos, la de Jon unos 35 (porque trae adentro su paracaídas pero esa es otra historia).
10 de la noche y todavía ni señal del centro de la ciudad. Caminamos un poco más y damos con uno de esos hoteles que hay en las afueras de las grandes ciudades al costado de las rutas, de esos que nunca se sabe quien se hospeda ahí. Le digo a Jon que voy a entrar a pedir indicaciones.
Puerta automática, segunda puerta automática, Lobby, Mostrador, Señorita detrás del mostrador:
Yo _ Do you speak english? (No podía mas con el italiano, el día me había caído encima)
Señorita _ Yes (el resto de la conversación continuó en inglés)
_ Necesitamos llegar a Bari Centrale (la estación de tren), Me podría indicar como llegar?
_ Si claro, vuelva a salir continúe 10 kilómetros y doble a la izquierda en la salida que dice “Centro”
_ No disculpe no me expliqué bien, estamos a pie.
_ A pie??!!!
_ Si, larga historia (ni ganas de contarla en ese momento) hay algún colectivo?.
_No acá no llega ningún colectivo, la única manera es en taxi…
Mierda (eso no lo dije, lo pensé)
_ Si podría llamarnos un taxi por favor. No había manera de que pasase la noche en Bari, ya era personal la cosa.
5 minutos de espera, taxi en puerta, mochilas a bordo y moviendo para la estación. 10 minutos y ahí estábamos. El tren sale a las 12,15, nos queda una hora para comer algo… Sanguche en la calle con algo del agua comprada en la estación de servicio de la autopista.
Entramos en la estación directo a chequear la máquina expendedora de boletos. 30E a Napoli. Jon esta sin un euro, se vuelve a casa después de 3 meses de viajar, literalmente le quedan 30 para vivir 4 días mas hasta que salga su vuelo desde Roma. No hay manera de que lo pague, y aunque parezca mentira, a mi me quedaban ganas de seguir haciendo lo incorrecto. 
Así que chiflando bajito, 12.10 de la noche nos paramos en el andén ensayando nuevamente nuestra cara de boludos. Estoy más cagado que nunca, ya la idea de estar haciendo algo incorrecto me resulta un poco incomoda, pero a esto hay que sumarle que la estación está plagada de policías, y no cualquier policía sino los de migración. Bari tiene un puerto por el cual llegan al país muchos inmigrantes ilegales, sobre todo desde África, así que el control es alto. Nuestro anden es el cuarto, no sé como logramos llegar sin que nos pidan el boleto porque ni bien nos paramos ahí vimos durante 10 minutos como se le exigía el pasaje a cada persona de tez morena que osase pararse sobre ese anden.
Llega el tren, y entramos. Pero nosotros no solo nos colamos, sino que nos colamos con estilo. Vamos directo a la primera clase sin pasar por los vagones regulares. Suponemos que serán los menos chequeados. Encontramos un camarote que solo tiene una persona dentro así que nos sentamos. Yo para calmar un poco los nervios empiezo a escribir esta crónica, y el desgraciado de Jon se duerme en el acto. No habían pasado 2 minutos que ya éramos 5 en el camarote, el cual tenía capacidad máxima para 6. Me pongo a pensar que no solo es un problema que nos vengan a marcar el boleto sino también que los verdaderos dueños de los asientos suban, en esa estación o cualquier otra en el camino a Napoli, dejándonos a nosotros parados en el pasillo del vagón con las mochilas al hombro y sin saber qué hacer.
Primera estación, Nada. Pienso que nos están a punto de agarrar y bajar del tren en el medio de la nada. Y ya estoy un poco cansado de estar en el medio de la nada.
Segunda estación, nada. Un poco más confiado.
Tercera estación, nada. Vamos Verón!!!!
Camino a la cuarta sucede lo que suponíamos podía suceder, un guarda entra a marcar boletos. Las otras tres personas del camarote lo sacan al instante y nosotros empezamos con nuestra pequeña obra de teatro previamente ensayada. Jon se hace el que esta medio dormido y me mira, y yo me empiezo a tocar todos los bolsillos y buscar el pasaje desesperado (el episodio de la billetera me entrenó para esto), salgo al pasillo, busco un poco mas, Jon me mira y le dice al guarda siempre en ingles “el tiene los dos”, yo le digo que no los tengo, nos puteamos un poco y decoramos la escena. Miro al guarda y siempre en ingles le digo que perdimos los pasajes en algún lado. Por suerte no entendía mucho. Me dice que tenemos que volver a pagar. Le decimos que no tenemos más plata que gastamos lo último en el pasaje. Le muestro la billetera (previamente vaciada de plata y tarjetas de crédito), solo hay un billete de diez adentro. Nos dice que tenemos que volver a pagar todo el billete. Le decimos que por favor haga una excepción por dos pobres estudiantes. Al final el guarda decide cobrarnos los dos tickets 30 euros (2x1). El dinero cambia de manos y volvemos al camarote. Acá no se acaban todos los problemas porque el guarda cree que los boletos supuestamente perdidos son los de los asientos donde estamos, así que en cualquier estación nuestra historia se podía desmoronar con la entrada de uno de los verdaderos dueños. Dicho y hecho, en la próxima estación una pareja entra en el camarote, codeo a Jon, agarramos las mochilas y al pasillo.
En este momento estoy a mitad de camino en otro camarote en el cual no debo estar, terminando esta crónica, de acá en adelante no se qué puede pasar, de lo que si me voy dando cuenta es que a este paso puede ser absolutamente cualquier cosa………..

Nota del Autor: Para quienes necesiten la aclaración, acá va: No se trata de ahorrarse unos euros haciendo dedo o colándose en un tren y no pagar, se trata de ponerle un poco de Sal y pimienta a la cuestión. Que alguien me diga que este no fue un día de antología.


miércoles, 23 de marzo de 2011

Grecia – Bari. “Probando demasiado mi estrella”



 
Estimados viajeros, la próxima historia quizás sea difícil de creer, pero como desde el principio, y mas allá de lo bueno o malo que este blog pudiese resultar, prometí que sería honesto, contaré mis últimas 24 horas tal cual sucedieron. Justamente por ser 24 horas y por no poder obviar ningún detalle, este post quizás se haga un poco largo (tal vez denso). Mejor cortar la introducción y darle paso al primer acto…

Estando en Creta encuentro un campo en Italia dispuesto a alojarme por el tiempo que quiera, pensión completa, a cambio de trabajar unas horas por día en la producción de alcachofas. Al momento de esta redacción, el cronista todavía no sabe bien que son las alcachofas… cree que son lo que en Argentina se llaman alcauciles, pero no se quiere arruinar la sorpresa. *1

Todo arreglado, hablo con el dueño del establecimiento ubicado en Bríndisi quien me esperará en el puerto para llevarme al campo. Para los viajeros con imaginación, Bríndisi está ubicado en el taco de la bota. Luego de esto, la historia de siempre… chequear ferrys, vuelos, combinaciones, precios… Creta no está conectada con todos los puertos de Grecia, por lo que planifico el itinerario de la siguiente manera: ferry hasta Atenas, colectivo hasta Patra (puerto internacional) y Ferry hasta Bríndisi. En total todo este trajín me debería tomar unas 28 horas. Compro el ticket de ferry que incluye el de colectivo. Como el puerto de Atenas está muy lejos de la estación de colectivos, algunas líneas de ferry te incluyen en el boleto el colectivo a donde necesites llegar, el cual te espera en el muelle para que ni bien bajes sigas viaje. Perfecto. Luego en Patra me encargaría de planificar sobre la marcha el segundo tramo del viaje.

(Se está haciendo pesado… prometo que toda esta información tiene un punto).

Primer problema: La incapacitada mental que me vende el ticket me dice que el barco sale a las 7 de la tarde, y como yo no tengo nada que hacer subo a las 5. A las 8 me pregunto por qué no salió el bote todavía, hago averiguaciones y resulta que el horario de partida es a las 22 horas. Ok cinco horas boludeando en un barco que resultaron ser 6 porque termino zarpando con demora.

8 horas de viaje, 7 de la mañana me bajo del barco y subo al colectivo antes mencionado. Hasta acá todo bien, me quedaban solo 3 horas de bondi y otras 8 de ferry. Los colectivos en Europa no tienen dos pisos ni tampoco baños, por lo que las distintas rutas tienen paradas programadas cada tanto. Justamente a hora y media de salir de Atenas, parada en un pueblo perdido de Grecia. Considero buena idea comprar un agua… meto las manos en los bolsillo de la campera y no doy con la billetera. Ipod, cámara de fotos, bloc de notas, lapicera… todo menos las billetera. Todavía tranquilo, abro la mochila estando seguro de que ahí estría. Netbook, anteojos, lonely planet, cargadores… pero ni rastros de la billetera. Ahora si me puse un poco más nervioso y a revisar de manera mas enérgica. Nada de nada… Desesperación, miro el piso, doy vuelta todo, miro a la gente del bondi a ver si alguien tiene cara de chorro, vuelvo a revisar todos los bolsillos por segunda vez. Es curioso como cuando perdemos algo, buscamos una y otra vez en los mismos lugares, como si de alguna manera lo perdido se fuese a materializar nuevamente donde debería estar.

Doy por finalizada la búsqueda, estoy desesperado, la billetera no tiene mucha plata pero si las tarjetas de crédito y debito, indispensables para continuar la ruta. OK… estoy en el medio de la nada, solo, sin teléfono, y obligado a tomar una decisión en los próximos 5 minutos. La gente ya empezó a subir al bondi y yo enloquecido. Todavía no se si la perdí o me la robaron, me inclino mas por la primera opción pero intento recordar si en algún momento me apretaron o pudieron tantear en algún lado. El cerebro a mil por hora… realmente a mil por hora, analizando todas las variables. Me quedo sin tiempo, me quedo sin tiempo… respiro hondo y pienso ¿Qué fue lo último que pagué? Un tostado en el ferry. ¿Qué hice después? Dormir, bajar y subir al bondi. Tiene que estar en el ferry, en este momento a 150 kilómetros de donde me encuentro, para el lado contrario de donde me dirijo.

Hay que tomar una decisión, en 30 segundos analizo esto:

Opción uno: Seguir hasta Patra. Dos horas más arriba del bondi, llegar, dar con un teléfono y llamar a la línea con la esperanza de que alguien la haya encontrado y llevado a algún lugar de objetos perdidos. Caso afirmativo esperar en esa ciudad hasta que me la manden. En caso negativo, comenzar con el proceso de cancelación de los plásticos, flagelarme con una vara y tatuarme "pelotudo" en la frente.

Opción dos: Bajarme del bondi, agarrar uno que vuelva, viajar una hora y media para atrás e ir al puerto y ver que se me ocurre ahí.

Supongo que acá quien lea esto estará pensando que hubiese hecho, Les voy a contar lo que hice yo….

Le digo al chofer que me abra la baulera que tengo que sacar mi mochila, me dice que es una locura volver, que la de por perdida y cancele todo ni bien llegue a Patra. Como para que se entienda bien el nivel de calentura que tenía, en ese momento no le contesté al chofer, solo lo miré fijo y creo estuve a punto de hacerle explotar la cabeza solo con la mirada. El señor entendió que se tenía que guarda su opinión y me abrió la baulera para recuperar a la bollita.

Mostrador en la terminal, vuelvo a explicar todo a la señorita que vende los boletos. Me dice que no tengo colectivo al puerto, que tengo que ir a Atenas y de ahí tomar una serie de subtes para llegar. Pago. Parto en 20 minutos, le pido por favor que llame a la línea a ver si tienen noticias de una billetera perdida. Llama… nada.

Nuevamente arriba del bondi en sentido contrario. Flagelación constante, imaginándome toda la sucesión de hechos bochornosos, sin plata, jodiendo a todo el mundo en argentina y demás.

Llego hora y media después, para esto hace más de 4 que me fui de Atenas, ni siquiera sé si el ferry seguirá allí. Tomo 3 subtes, lo juro, 3 subtes, para llegar al condenado puerto. Media hora más.

Para la una del mediodía salgo de la estación de subte, entro al puerto y a lo lejos veo el ferry… "Knossos Palace" creo que nunca voy a olvidar ese nombre. Camino hasta donde se encuentra amarrado. Nadie por ningún lado. Doy con un empleado y le explico cómo puedo mi situación, no entiende nada de inglés. Solo me dice "wait, wait" y yo…. espero.

Me dejan entrar y me llevan a la recepción, nuevamente explico todo a la persona detrás del mostrador que tiene un poco mejor nivel de inglés, este no me dice "wait" sino "wait ten minutes" y yo… espero. Acá se me ocurren dos cosas, primero, que ya le conté la historia a media península helénica, segundo, en una nota muy estúpida que leí alguna vez en la cual hacían una medición de la honestidad de los países perdiendo intencionalmente billeteras y viendo cuantas eran devueltas. Me pregunto cuál será el nivel de honestidad de Grecia.

A los 10 minutos baja un tripulante… llego el momento de la verdad… me acompaña hasta el piso en el cual viaje… entro…. Camino hasta los asientos y antes de llegar me voy agachando esperándola ver en el piso y….. nada. Nuevamente el cerebro a mil pensando en el malgasto de tiempo, energías y dinero en volver. Más flagelación… me acerco unos pasos y miro entre los asientos…. Allí estaba, negra y radiante, con todas sus tarjetas fotos plata y demás porquerías. No lo puedo creer, 5 horas después volví sobre mis pasos hasta el condenado asiento en el 8vo piso del ferry y la encontré!

Bajo las escaleras, salgo nuevamente a tierra y camino… hago 20 metros y me empiezo a reír de una manera que no recordaba hace tiempo… es más, solo escribirlo ahora me hace tentar. Volver a la ruta fue un tedio increíble pero ya con la billetera conmigo no me importó. Ahora me encuentro arriba del ferry transitando las últimas 8 horas, un poco demorado pero contento.

Realmente tengo una buena estrella... estoy empezando a creer que es el Sol porque de otra manera no podría andar con tan buen tino desde que salí, no tengo madera para tocar y que no se corte la racha… pero ando con tanta buena suerte que no me importa.


 


 



 

lunes, 21 de marzo de 2011

Creta – Réthimno. “La perla de Creta”

Rumbo a Chania (o también Xania) ciudad de Creta en la que me encuentro, me detuve en Réthimno, otro pueblo también de la isla. El motivo fue más que nada un día libre que me quedó entre Atenas y mi actual parada.

Conseguí un hostel dentro del casco antiguo, una pequeña Proción del pueblo amurallada con una fortificación, construida por los venecianos, una especie de castillo si se quiere.


Día completamente solitario, estoy en un pueblo q supuestamente es "turístico" pero no estoy en la temporada correcta, nadie viene a Creta en invierno. Me gusta de esa forma, todo está muy tranquilo y parece que la gente abre los negocios solo para mí.


En el ferry el día anterior, navegando el mediterráneo, fumando un pucho en cubierta, me dije que me iba a meter en el mar ni bien tuviese la oportunidad… La tarde en Réthimno me dio esa oportunidad. Cabe aclarar que acá los días están siendo agradables, unos 22 grados, pero el agua tiene la temperatura de un lago del sur, esto yo no lo sabía.


Descripción de la situación:


  • La playa: desolada, una pequeña brisa, algas sobre la arena, nada de olas (no existen prácticamente en todo el mediterráneo). 
  • El cronista: mochila al hombro, descalzo, jeans y remara, camina buscando alguna parte que este mas o menos libre de algas y con menos rocas. La encuentra

Doy con el lugar.


 La playa de Rethimno

Primer problema: Ponerme el traje de baño (o maya para que el Coya no se enoje). Me pongo en terlipes en el medio de la arena y hago lo propio.



Segundo problema: Temperatura… bien para estar fumando un cigarro y contemplando el paisaje, mal para meterse.


Pienso que no llegué hasta acá para dejarme intimidar por agua un tanto fresca asi que junto coraje y me acerco al agua… Cada cual tiene su manera de meterse al mar. A mi particularmente me gusta correr desde lejos, eso en Creta resulta complicado en tanto la playa tiene muchas piedras. Se preguntaran por que es esto relevante. Bueno lo es porque tuve que meterme cuidando de no pisar piedras lo cual hizo que el proceso sea muy lento y sufrido, realmente ya era más una cuestión de necedad y orgullo que de placer.


Una vez dentro y ya moderadamente acostumbrado a la temperatura del agua, nado un poco, el mediterráneo es como una gran pileta… el estrecho de Gibraltar impide que éste tenga pleamar y bajamar, por lo que no me da miedo aventurarme unos metros para adentro.


En un momento mirando para abajo mientras nado, veo una sombra. Es curioso como la primera sensación ante lo desconocido siempre es un importante cagazo… me quedo duro y vuelvo a mirar…. Una tortuga enorme nadando con una pasividad y elegancia indescriptible… ese minuto que la seguí por detrás pagó todo el viaje a Creta, y el posible resfrío que me agarraría. Solo en el medio de la nada, viendo una tortuga marina, la emoción no tenia limites.


Luego de un instante, la tortuga se dirige mar adentro y a mí me da miedo me agarre un calambre por el frio y ahogarme ahí. Salgo con una felicidad que me templa el cuerpo. Me seco con una toalla que tengo en la mochila, enciendo un cigarro y me quedo pensando como en cada pasa q doy puedo llevarme una sorpresa agradable… no creo que sea el lugar, solo que uno esta mas dispuesto a aventurarse cuando anda de viaje. Ojala pueda tomar esto para que se convierta en una forma de vivir y no solo de transitar la ruta que me falta



Un placer haberme cagado de frio....


IAMAS!!!!!!


Esta es muy parecida a la que vi. Lamento no haber tenido una camara a prueba de agua



Adjunto link a wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Caretta_caretta








 

miércoles, 16 de marzo de 2011

Grecia – Atenas. ¿Cuánto vale Señor?

A mi entender, el mundo gira en torno a la ley de la oferta y la demanda… Los valores de los bienes suben o bajan de acuerdo a su disponibilidad en el mercado y a la cantidad de personas que lo consumen. De igual forma, la mochila de un viajero no es la excepción a esta regla. He ido notando como ciertas cosas dentro de ella (y fuera también) adquieren un valor superlativo a medida que pasan los días y los kilómetros. Otras se van haciendo una carga cada vez mas tediosa sin siquiera aumentado su peso.

A continuación detallaré algunas de las cosas que fueron cambiando de valor a lo largo del camino:

  • El valor de un par de medias limpias: Ahhhh… no podía empezar con otro ítem sin no este. Ya me ha pasado encontrarme enterrando mi brazo frenéticamente dentro la bollita, hurgando en cada rincón con el tacto y pensando "la puta, por favor que quede uno!", pero no uno que convine con el jean o las zapatillas… ¡uno limpio!. Las medias en cuestión llegan a cotizar en bolsa si nos ponemos a pensar en que en la mayoría de las ocasiones uno se encuentra en un cuarto con un promedio de 6 o 7 personas más. Habrá quien no le importe… a mí sentirme mi propio olor a pata me impediría dormir, solo de la vergüenza.

     Mi pie con la acropolis de fondo, tomado desde el teatro de dyonisio. 
    Gracias Maia Maier por tan buena idea.

     
  • El valor de unos Calzones limpios: Podría ser una sub categoría del punto anterior. Hay quienes refriegan sus calzones en la ducha y luego los cuelgan impunemente en algún lugar del cuarto, bien a la vista por supuesto. No soy de estas prácticas por lo que me obliga a tener tantos calzones como días demoro entre lavada y lavada.
    (no hay foto ilustrativa)
     
  • El valor de los cigarros:
    No son la excepción a la regla sino tal vez el ejemplo más patente de lo que aquí quiero explicar. Los tres cartones comprados en Ezeiza resultaron un dolor de testículos apenas adquiridos, claro está, por su volumen. Pasado Londres me di cuenta que no eran infinitos, pasado Estambul me sentí más ligero y un poco apenado, y aquí en Grecia ya estoy armando cigarros. No porque se me hayan acabado, sino porque no quiero que ese momento llegue.

    Armando un cigarro en Atenas.

     
  • El valor de un hispanoparlante:
    Aquí hay opiniones encontradas. Si uno está perdido en un país de lengua extraña instando dar con un hostel, un hispanoparlante será de gran valor y ayuda. Si uno se encuentra cansado esperando un tren que lo transporta durante 6 hora rumbo a Atenas y una señora en el andén se empeña en tener una conversación en español sin darse cuenta que no puede hilvanar una idea en esa lengua, aquí llevar una bandera argentina atada a la mochila se hacer una carga tremenda. ¡Todo por unos gramos de tela nomas vea usted señora!

     
  • El valor de una afeitadora: Completamente nulo. Me afeité por última vez el día 19 de Febrero de 2011 a las 4.30 de la mañana antes de darme una vuelta por retiro, lo recuerdo muy bien. La idea es volver a hacerlo cuando vuelva a Buenos Aires, veremos cómo marcha la cuestión. Eso sí, la barba de esta manera es un repelente natural de mujeres… un precio que hay que pagar por perfil "mas viajero".

     
  • El valor de una comida local: Claro que se puede sobrevivir a mortadela… pero tampoco es la idea del viajero. Parte de la aventura, consiste en descubrir no solo enormes monumentos, montañas, playas y lugares, sino también la cocina local. He tenido la enorme suerte de haber dado con la nona de Bulgaria (historia ya relatada) y con Artemis y su madre en Salónica, ambos unos chefs de primera. Ya se ve que no es necesario pagar fortunas para degustar un plato típico.

     
  • El valor de un viaje en colectivo o tren: Esta claro que el valor "nominal" del viaje en cuestión dependerá de la distancia, medio de transporte, estado del vehículo, la vía y demás. En cuanto a mi experiencia personal, el viaje ya relatado hasta Bansko en un tren decrepito fue de un infinito valor, por solo 3 euros pase 5 de las horas más contemplativas desde que salí de Argentina, algunas de las fotos son increíbles. Por otro lado, el tren desde Salónica a Atenas, super moderno y rápido, costó 20 euros y me lo pase tan mal que hubiese preferido hacerlo en carreta. No pude dormir y llegué con un mal humor intolerable (otra de las ventajas de andar solo, nadie se tiene q fumar tu mal humor).

     
  • El valor de una bolsita con remedios: Viajes anteriores, había comprobado que esto resultaba practico. Si alguno de mis compañeros de ruta en Aspen y Vail está leyendo esto, recordará las veces que recurrimos a la pequeña bolsa que hacía las veces de botiquín, en el afán de calmar un dolor de cabeza o estomago, y con mucho más frecuencia, una resaca violenta. La diferencia es que en aquella oportunidad, estuvimos en mismo lugar durante 4 y 5 meses. En esta ocasión, me encuentro continuamente o bajándome de un transporte, o planeándolo, o tomándolo, o en él. Cada vez que veo la condenada bolsa de remedio me pregunto qué carajo estoy haciendo con eso a la rastra… el problemas es que la maldición ya está echada… el día que los tire me voy a enfermar, lo sé. Siendo yo una persona de alguna forma supersticiosa, los cargaré un poco más. Ya llegará el momento de tirarlos.

     
  • El valor de un Bidet: Estimado paisano, sepa que este adminiculo tan común en nuestras tierras no es igualmente popular en el resto del mundo. En el hostel de Estambul tuve una charla muy divertida con un italiano, una Alemana, un yanqui y una francesa. No recuerdo bien como salió el tópico, pero sí que estuvimos hablando por lo menos por una hora sobre el Bidet en distintas partes del mundo y si se usaba o no. A cualquier argentino le parecerá una cantidad de tiempo impresionante para hablar de un aparato que básicamente lo que hace es lavar culos... No para la alemana y el yanqui, que estaban fascinados con él, les hacía mucha gracia. Incluso lo wikipediamos (si es que esta palabra existe)… hay una nota muy interesante e ilustrativa (en idioma inglés) al respecto. Volviendo al valor del mismo… que decirles… un poco lo extraño. Pero bueno… gajes del viajero.

     
Estas son algunas de las cosas que han ido cambiando su valor a lo largo del viaje, junto con un montón de cosas dentro de mi cabeza que se hace imposible escribirlas y que son muy aburridas para quien lea esto, pero de infinito valor para mí. Espero haber mostrado el lado divertido del asunto.

Adjunto algunas fotos y una canción con dedicación especial.

Cheers!

domingo, 13 de marzo de 2011

Grecia, Thessalonika. ¿Has surfeado alguna vez sobre un sofá?

Unos días en Bulgaria, hora de partir. Había reservado el hotel familiar por una noche desde Estambul, tras hablar con una búlgara e interiorizarme, llamé para reservar una noche mas, tras llegar y ver todo, pagué una noche mas, tras descubrir que la recesión general europea había cortado las comunicaciones férreas entre los dos países, me quedé una noche más. Esto último para coordinar mejor un colectivo. No era buena idea llegar a Grecia en mitad de la noche.

Durante la estadía en Bulgaria, primer momento del viaje que estuve solo, saqué algunas conclusiones. Entiéndase, no "solo" en el triste sentido de la palabra, ese lo sentí en ezeiza cuando me despedí del viejo, sino que me di cuenta del valor que tiene no tener que adaptar o adaptarse a nada más (y nada menos) que uno mismo.

Creo que esto fue lo que me llevó a hacer lo que en este post intentaré transmitir. Hasta aquí, me hospedé en casa de amigos en Londres, en un hoStel abarrotado de turistas y viajeros en Estambul, y en un HOTEL familiar en Bulgaria… a surfear un sillón etonces , que mas da…

Aquí me encuentro, en mi habitación modestamente amueblada en el hotel familiar Nightingale, y cuando digo mía me refiero a la habitación del dueño, frio de muerte en Bulgaria y yo cobijado viendo para donde seguir. Estimado/a, no puedo describir bien el placer que da tener la libertad de preguntarse "¿A dónde voy ahora?", leer, decidir y actuar en consecuencia.

La respuesta a la pregunta era Grecia, destino postergado por mi pequeña aventura búlgara. En cuanto a la lectura, ya me había instruido respecto a los destinos y lo más acertado a mi criterio era ir a Thessalónika o simplemente Salónica, ciudad al norte del país. Decisión tomada, ahora solo faltaba actuar en consecuencia….

Para aquellos que no hayan escuchado hablar de www.couchsurfing.org, es una página que se encarga de hacer de nexo entre viajeros y locales. Los primeros buscando un "sofá" de garrón, los segundos están amablemente dispuestos a prestarlo por unas noches. De ahí el nombre en inglés… surfear sillones. ¿Que mas "viajero" q eso?.

Volviendo al frio cuarto búlgaro. Hostels a 20 euros, demasiado… Entro a la pagina… creo el perfil… subo una foto… y empiezo a mandar solicitudes. Diría yo unas 10. Mi perfil es nuevo y no le tengo mucha fe ya que la gente se basa en comentarios de "couchers" anteriores para aceptar o no a alguien en su casa. Salgo a la montaña, gran placer para mí y un aburrimiento de lectura para ustedes así que obvio el relato de estas horas.

Nuevamente el frio cuarto búlgaro. Me vuelvo a logear en la pagina; algunas solicitudes sin responder, algunas solicitudes respondidas de manera negativa y más abajo, Artemis Charalampidis. Me pregunta por donde ando y me cuenta que ha leído el blog. Al mandar las solitudes tuve la deferencia de pegar la dirección de "viajero", con la esperanza de que alguien lea las seudocronicas de mi viaje y se diese cuenta de que no soy un sicótico, o al menos no a niveles intolorebles como para no poder alojarme por un par de días, resulto ser una idea acertada… Todo arreglado, el 9 de Marzo, sobre horas de la tarde estaría llegando a Thessalonika.

Por la mañana caminata a la terminal de colectivos, viaje de una hora con destino a una ciudad Búlgara que no recuerdo el nombre, espera con demora para conectar a Grecia, otro colectivo, frontera, Maradona! Maradona! y a las 3 de la tarde en Thessalonika. Colectivo de línea, otro colectivo de línea, señalo a donde me tengo que bajar al chofer, me dice que escuche la parada, no la escucho, le vuelvo a dar toda la vuelta al recorrido en el bondi… doy con la parada. Timbre, portero eléctrico, pasillo al fondo y entro en la casa de Artemis.

No solo me abrió las puertas de su casa, sino de Salónica, su familia y todo su mundo, vine a esta ciudad por dos días y van cinco y sigo acá. Recién hoy estoy saliendo por la noche en Tren a Atenas.

Lamento que este relato no le haga justicia a mi gran aventura estos últimos días, se me hizo muy difícil relatar siquiera esta pequeña parte. Y las fotos nunca son iguales a los paisajes. Asimismo, pido perdón si el post se hizo muy autorreferencial, si quieren datos de Bulgaria, Grecia, Thessalonika, etc. sugiero páginas como google.com y wilkipedia.org.



Publicidad de Absolut con la plaza principal de Thessalonika imitando a la botella de Vodka

domingo, 6 de marzo de 2011

Bulgaria! Y sobre lo que es un Capamá

La llegada a Bulgaria incluye lo de siempre, no lo voy a volver a repetir,  caminatas, subtes, terminales, interminables horas de  colectivo con cruce de frontera incluido, bajar mostrar el pasaporte, que los oficiales de bigotes y tufo te digan “Maradona! Maradona!”, volver a subir al bondi… en fin.

Si quiero detenerme en las últimas 6 horas del viaje Turquia – Bulgaria o más precisamente Estambul – Bansko, Ciudad desde la que salí y pequeña Villa en la montaña a la que llegué.  Que me trajo a Bansko no lo sé, supongo una decisión impulsiva y la falta de ganas de internarme más en Turquia.

Volviendo a las últimas 6 horas, estas comienzan en Plovdiv donde me dejó el colectivo, segunda urbe más grande de Bulgaria, fría, bien poscomunista si es que eso la describe de alguna manera. Edificios abandonados o derruidos y gente viviendo en las calles.
Caminar en penumbras desde la terminal a la escalofriante estación de trenes fue realmente una experiencia.  

Estacion de Trenes en Plovdiv

Me explico cómo puedo con la cajera en la Ventanilla que necesito llegar a Bansko. Me mira. Emite el boleto. Luego me vuelve a mirar y me muestra dos dedos. Interpreto que tengo que cambiar de tren en algún lado. El boleto es indescifrable pero ella no para de decir “Cetémbri! Centémbri”. Me encomiendo al Dios de los viajeros y ruego que esa sea la Ciudad/Pueblo/Estación donde tengo que cambiar de tren. Encuentro a un angloparlante que me indica el andarivel desde el que tengo que salir. El estimado lector ya tendrá una imagen mental de cómo sería el tren… lo está imaginando? Lo tiene? Pues bien, se equivoca. Yo esperaba al howards express tercermundista  y en su lugar llegó un pequeño tren eléctrico supe moderno, de esos que tocas un botón para que se abra la puerta, asientos muy cómodos y amplias ventanas.


 Me prometí intentar ser menos prejuicioso en lo que quedara del viaje.
Dentro del tren encuentro un mapa en ingles que marca a Cetémbri a mitad de camino, a unos 100 kilómetros de distancia. Algunas paradas, algunas fotos, buena velocidad y en una hora estábamos en Cetémbri. Pensé “fantástico, me quedan 100, en una hora mas estoy en Bansko”…  habiendo informado que iba a contar mis últimas 6 horas de viaje ya se habrán dado cuenta que no fue así. El tren al que aborde a mitad de camino si era el Howards Express del tercer mundo, unos 6 vagones, trocha angosta, ventanas sucias y demasiado calefaccionado, locomotora diesel  más que amortizada. Faltaban las gallinas arriba nada mas.


No me importó, haber hecho ese viaje fue una de las cosas más interesantes de Bulgaria, en esas 5 horas que le tomo hacer 100 kilómetros  vi los paisajes más deslumbrantes que creo, el país balcánico me podía dar.



Ya en Bansko, caminar, preguntar, caminar un poco más y dar con el hostel. Eran las tres de la tarde. Saco la cuenta de que me llevo 15 horas hacer exactamente 600 kilometros. Eso si, pagué 40 liras turcas el colectivo y 8 Levas Búlgaras el tren. En total unos 22 euros, nada mal.
Paréntesis para una pequeña anécdota: Cuando voy a registrarme el dueño me informa que recibió mi reserva pero que tiene el hotel completo y si no me importa dormir en un sillón cama en su cuarto. Antes de decir si o no, digo “Cuanto?”…  descuento de por medio cerramos el trato con un apretón de manos. Luego me dice que el hotel  sirve comida por la noche y que ese día hay una comida típica. Demasiado cansado para aventurarme en las calles de la Villa, le digo que si.
Bajo al comedor y me avisa que se servirá Capamá, una especie de guiso famoso en la zona. El dueño del hotel me asegura que llevó 2 horas de preparación, 5 de cocción y que tiene 7 tipos de carnes distintas… yo solo reconozco unas 4 y no me animo a preguntar cuales son las otras 3… algunas cosas mejor no saberlas,  realmente creo que me condicionarían para disfrutar el plato local. Pensar que lo último que me cociné yo fue una comida de microondas en Londres que me llevó 5 minutos.

La segunda noche no solo volví a pedir el Capamá, sino que pedí entrar a la cocina y saludar a la cocinera, La alegría del dueño fue tal que me regaló una cerveza búlgara…
La mejor manera de que la gente se muestre amable es hacer lo mismo.

Adjunto unas fotos alusivas al post.

 la olla de las 5 horas

 Mikael el dueño del hotel y la Nona encargada de la Cocina


P.D.: Si presionan "buy me a beer" literalmente me pueden comprar una cerveza!!!



sábado, 5 de marzo de 2011

ESTAMBUL - “Con” o “Manual para estafar a un Sueco”

Aviso parroquial: Al intentar entrar en blogspot desde Estambul aparece la siguiente leyenda en turco: "Bu siteye erişim mahkeme kararıyla engellenmiştir" que vendría a significar "Impedido el acceso al sitio por orden judicial". Aparentemente el gobierno turco cree que el servicio de blogueo es nocivo para su sofisticada, limpia y educada sociedad, razón que me impide postear desde donde me encuentro, por lo que este escrito trae demora.


Me encontraba yo con la bollita vagando por las calles intentando dar con el bendito alojamiento. Me detengo en una intersección para decidir por dónde seguir, cuando como por arte de magia y de la nada se materializa ante mí un amistoso turco. Digamos que se llamaba Memo ya que así fue como se presentó. Me preguntó en un inglés rudimentario hacia dónde me dirigía, a lo que respondí con el nombre del hostel, con la esperanza de que me indicara hacia dónde seguir. No solo sabía donde quedaba sino que se ofreció a acompañarme las 5 cuadras que nos separaban de mi destino (si es que en esta ciudad se puede hablar en cuadras debido a su diseño urbanístico un tanto azaroso). No me convenció la idea pero fue imposible persuadirlo de lo contrario. Instantes después no sólo me acompañaba sino que terminé adentro de una agencia de turismo sin ninguna intención de estar allí.


Resolví escuchar por un rato y aceptar un té turco. Me diseñaron un hermoso itinerario en Turquía y el vendedor me aseguró que me estaba haciendo un precio especial porque era "amigo" de Mr. Memo. Para no hacer la historia más larga, utilicé toda mi diplomacia para no ser desplumado el primer día, con frases como "dejo la mochila y vuelvo" "dejame pensarlo" y todo eso.


Nuevamente en la calle, Mr. Memo se ofreció a acompañarme al hostel. Nuevamente, no hubo manera de evitarlo. En esas tres cuadras se ofreció a pasarme a buscar por el hostel esa noche, dado que conocía unos clubs (boliches) y que tenía unas "amigas" "all russian" (todas rusas) que eran "for free!, for free!" (Gratis! Gratis!). Para que el respetado público no subestime la perspicacia de este humilde cronista, y ya sabiendo como venia la mano, le digo que no me pase a buscar, que yo lo encuentro en la agencia de turismo y me muestro muy interesado en el asunto. Aquí Mr. Memo resolvió que no convenía seguir presionando y esperar a ver si la mojarrita había picado el anzuelo.


Lo que sigue es lo que pasa en todo hostel, pagar, pelearme con el de la entrada porque me quería quedar un día menos y me lo querían cobrar, dejar la bollita, fumar un cigarro, y subir a la sala común.


He aquí nuestro amigo sueco y su historia, similar y distinta a la vez:


Sala común, 20 personas de distintas nacionalidades, entre ellos el sueco, cara bonachona, un poco entrado en kilos, unos 30 años diría yo. Ahora que lo pienso muy parecido al Sam del Señor de los Anillos…


_ Un gusto, Bautista, de Argentina. Acabo de llegar.


_ Que tal? soy Nic (Nicolas) de Suecia.


Acto seguido, las clásicas preguntas de rutina (de donde venia, a donde iba, etc.)


La amargura en sus ojos era tan notoria que no puede evitar preguntarle si andaba todo bien (la gente en los hostels suele estar de buen humor y ser amistosa, salvo contadas ocasiones).


Entonces para ustedes.... Manual para estafar a un Sueco:


Nicholas (con acento en la I) también andaba solo y había llegado por la noche. En una plaza, más o menos en las mismas condiciones en las que me encontraba yo, se le aproxima su versión de "Mr. Memo", muy amistoso él, afirmando ser un hombre de negocios de paso por Estambul. Charlan un rato y el turco le cuenta a la mojarrita que conoce algunos lugares donde pueden ir por una cerveza. Nic, sin ver la tormenta ya pronosticada, acepta gustoso. Suben a un taxi, giran, vuelven a girar y otra vez un giro para dar con este bar. Se sientan, charla amistosa, unos tragos y demás. Después de un rato el turco tiene la agradable idea de llamar a unas "russian girls" para que les hagan un baile en la mesa. Unas copas más y hasta ahí era donde Nic estaba dispuesto a llegar. Le dice que se tiene que ir y piden la cuenta. Efectivamente el baile de las chicas rusas era gratis, pero cada copa valía unas 250 liras turcas por lo que el total era 4000 liras. Para ponerlo en número conocidos, 4000 liras turcas son unos 2000 euros, o en pesos gauchos si se quiere, unos 11.000.


Obviamente nuestra víctima no se encontraba con esa suma en efectivo en sus bolsillos, asi que no solo lo estafaron sino que lo "acompañaron" luego hasta un cajero a sacar la suma correspondiente. El turco tuvo la delicadeza de pagarle el taxi de vuelta a la plaza.


Días después, se colgaría este cartel en el Metropolis Hostel de Estambul: